Los plásticos constituyen otra de las novedades indispensables que la ciencia de los materiales ha aportado felizmente a la humanidad.
Tratemos de imaginar, si es que podemos, un mundo en el que no hubiera cosas de plástico. Sí, claro, es evidente que se puede imaginar tal cosa, pero ese mundo se parece más al mundo del año mil setecientos que a la avanzada realidad con la que cada uno de nosotros convive cotidianamente. Baste con mirar el monitor de la computadora y el CPU, o la heladera, o el control remoto de la televisión. Baste con sentarse un rato en la vereda para ver pasar cualquier medio de transporte que se desee; desde el triciclo de un infante hasta el alto vuelo de un helicóptero.El plástico es, hoy en día, lo que antaño supo ser la madera y la piedra: está presente en –prácticamente- cada una de las cosas que los inventores conciben. Nuestra vida no sería lo que es si no pudiéramos contar con las comodidades que nos brinda el plástico. Y el avance ilimitado de este increíble material de construcción no quiere dejar de asombrarnos; actualmente se trabaja en plásticos que son capaces de transmitir corriente eléctrica.
Desde materiales que se expanden y contraen (calculadamente) con los cambios de temperatura, hasta vidrios que se polarizan cuando entran en contacto con los fuertes brillos de la luz solar de manera automatica. La relación de los hombres con las particularidades físicas y químicas del mundo nunca antes había sido tan plena como en el presente. Cada uno de los avances científicos propios de aquellos campos viene a traer novedades definitivas a la industria de los materiales de construcción. El mercado se ve atosigado de una inabordable variedad de opciones el momento de pensar en la construcción de cualquier cosa. Ya no es como antes, que las casas, por ejemplo, se hacían únicamente de madera o ladrillos; hoy podemos hacer (como de hecho se hace cada vez más) una comodísima vivienda de plástico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario